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Cómo iniciar la “actividad intestinal” para ajustar el ambiente intestinal

“Ambiente intestinal” que controla la salud y la belleza de todo el cuerpo.

En los últimos años, el término “actividad intestinal” se ha vuelto más común en los medios y revistas. Los intestinos no son sólo órganos para digerir y absorber alimentos. Los intestinos son el órgano inmunológico más grande, contienen aproximadamente el 70% de las células inmunes humanas, y los intestinos también producen gran parte de la serotonina, conocida como la “hormona de la felicidad”. Desempeña un papel extremadamente importante que está directamente relacionado con nuestra salud física y mental, hasta el punto de que se le llama el “segundo cerebro”.

Cuando el ambiente intestinal se deteriora y las bacterias malas se vuelven dominantes, no sólo causa malestar estomacal como estreñimiento y diarrea, sino que también tiene varios efectos negativos en todo el cuerpo, como piel áspera, empeoramiento de los síntomas alérgicos, fatiga crónica e incluso estado de ánimo deprimido y alteraciones en el sistema nervioso autónomo. La “actividad intestinal”, que ajusta el ambiente intestinal, se ha convertido ahora en un hábito de salud esencial como base para crear una piel hermosa, una dieta y desarrollar un cuerpo resistente a las enfermedades.

¡Empieza hoy! 3 pasos para una actividad intestinal eficaz

La actividad intestinal no es algo temporal, pero es importante convertirla en un hábito diario. A continuación se detallan algunos pasos básicos que lo ayudarán a comenzar.

1. Ingesta directa de probióticos (bacterias buenas) En primer lugar, consuma activamente alimentos que contengan bacterias buenas (como las bacterias del ácido láctico y las bifidobacterias) que tienen buenas funciones en los intestinos. Ejemplos típicos son los alimentos fermentados como el yogur, el natto, el kimchi, el miso y el salvado de arroz encurtido. Comer pequeñas cantidades de una variedad de alimentos fermentados todos los días aumenta la diversidad de bacterias en los intestinos, creando una flora intestinal más fuerte.

2. Dar prebióticos (“alimento” para las bacterias buenas) Para aumentar la cantidad de bacterias buenas en los intestinos y establecerlas, estos necesitan nutrientes que les sirvan como “alimento”. Se trata de “fibra dietética soluble en agua” y “oligosacáridos”.

  • Fibra dietética hidrosoluble: Contiene gran cantidad de algas (wakame, mekabu), setas, cebada, avena, bardana, etc.
  • Oligosacaridos: Contenidos en cebollas, plátanos, soja, miel, etc. Al incorporarlos conscientemente en sus comidas, puede activar las bacterias buenas en sus intestinos.

3. Mueve tus intestinos mediante hidratación y ejercicio moderado Además de la dieta, los hábitos de vida también tienen un impacto importante en la función intestinal. Cuando te despiertes por la mañana, bebe un vaso de agua a temperatura ambiente para despertar el estómago y los intestinos en reposo. Además, el ejercicio moderado que implica girar el área abdominal, como caminar o hacer yoga, estimula físicamente el movimiento peristáltico de los intestinos y favorece una defecación suave. Evitar el estrés también es un punto importante para mejorar la función intestinal a través del sistema nervioso autónomo.